Ya son más de 40 días, y aún el dolor sigue. No solo físico, sino mental. Nunca pensé que iba a odiar tanto mi suerte. Es como si se me hubiera destinado esto. Es que no puedo dejar de pensar en la idea de que no podré hacerlo nunca más. Necesito un respiro, una esperanza, y quizás una motivación. No es que me de por rendida, pero la situación es bien jodida. De que tiene solución, tiene solución, pero las soluciones cuestan, y mucho.
Podría decirse que a mis cortos años, es la peor situación por la que he pasado. Es algo que sé que nunca voy a superarlo del todo. Algo por lo que tal vez al comienzo lloré demasiado, pero algo por lo que nunca dejaré de llorar de vez en cuando. Y el tiempo se me va, y yo aquí en mi cama. No puedo hacer otra cosa más que estar en mi cama. Quisiera ponerme de pie y correr cuanto pueda, sin medir el tiempo, sin percibir el espacio, sin fijarme en los detalles. Correr como si quisiera alcanzar algo, correr sin parar, correr sin pensar en qué pasará después de que lo deje de hacer. Después de sentir esa adrenalina, que no siento desde hace más de 40 días, parar del cansancio, y ser consciente de que esta podría ser la última vez.
Me duele pensar en que podría ser la última vez.
Nunca me olvidaré.
Es mi vida.
Sencillamente no puedo.
Mi esperanza.
Mi forma de vida.
Mi motivación.
Correr.
No hay comentarios:
Publicar un comentario