sábado, 1 de noviembre de 2014

Materia hecha polvo

Construir sobre una superficie limpia y sin marcas. La base es lo que importa, el material es lo que dura. Luego siguen las columnas, para poder sostener las murallas; y para finalizar, la protección que se coloca arriba de nuestras cabezas para que las gotas de lluvia no nos empape, y para que los rayos del sol no nos quemen.
Para ubicar y seleccionar mi superficie, es necesario que no tome en cuenta otras experiencias con otro tipo de superficies. No caracterizar o atribuirle determinadas fallas, a algo que aún desconozco y no he probado con mi propia alma. Analizarla, y no dejarme llevar por la opinión de otros. Tomarlas en cuenta, sí; pero no hacerlas parte fundamental de la selección.
 Al fin, llegó una superficie a mi. Única. Hermosa. Tuvo algunas fallas, pero en anteriores manos. Yo la iba a amoldar a mi manera. La iba a construir junto a mi compañero, a nuestra imagen y semejanza. Fuimos comprando los materiales. Mientras íbamos andando en busca de ellos, nos entusiasmamos mucho más. Pero se nos cruzaron unos pequeños problemas. Para comenzar, muestro fondo monetario era muy escaso. Eso nos comenzó a aburrir. Nos aburrimos de buscar y buscar materiales más baratos. Al final nos decidimos por uno. No estábamos totalmente seguros de la selección que habíamos hecho, pero decidimos intentarlo.
Lo más difícil de todo esto, fue la base. Hicimos base para un sinnúmero de pisos. Luego de culmimar la base, comenzamos la construcción de las columnas. Qué fuertes y potentes se veían estas. Continuamos con las murallas y culminamos con aquello que nos cubría la cabeza. Hasta ahí, se veía todo muy monótono. Decidimos usar algo de color y adornarlo, para que tomara una apariencia mucho más cálida. Quedó hermosa, simplemente hermosa....
Me pregunto qué pasó con aquella construcción. Un terremoto la destruyó. Hasta ahora no entiendo por qué. El fenómeno no hizo lo mismo con las demás construcciones de al lado. Qué pasó con los materiales. Qué pasó con mi base. Desapareció.  Qué pasó con mis columnas. Se esfumaron. Qué pasó con mis murallas. Se desplomaron. Qué pasó con eso que cubría la cabeza. Se combinó con todo lo demás. Qué pasó con los adornos. A dónde se fue todo eso. Cómo fue que se esfumó y no lo vi venir. Qué pasó con mi compañero. Se supone que era mi compañero. Desapareció. Qué pasó conmigo. Desaparecí. Me esfumé. Me desplomé. Me combiné con lo demás. Me combiné con él. No me di cuenta. No me percaté que yo desaparecí con él y con todo lo demás. Me convertí en materia inerte.
Yo creo que el problema radica en que su presupuesto fue muy escaso, tan escaso como ella, tan escaso como todo. Escaso. No debió decidirse por ningún material. Debió de invertir un poco más. Ahora la construcción está hecha polvo como todo. Ella está hecha polvo con él. Ese es el fin de la vida. En polvo quedaremos. Ya me llegará mi tiempo. Polvo algún día seré yo. Mi cuerpo quedará inerte. Pero mi alma seguirá en esa construcción.

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